Cera de abeja: Un tesoro natural.

Cuando decidimos los acabados que queríamos para nuestros juguetes, no tuvimos ninguna duda: la cera era nuestra opción.

No obstante, no todas las ceras de abeja son iguales. Se distinguen por sus calidades, purezas, y colores: pueden ser blancas o amarillas, de tonos marrones o rojizos.

Las abejas la usan  para construir las estructuras de la colmena, es decir, el panal, las celdas reales, etc. Cuando las producen, se generan pequeñas láminas llamadas “espejos”, que luego las abejas moldearán para almacenar su alimento en las celdas y para poner los huevos (la abeja reina).

¿Cuál es la que queríamos nosotros? Acudimos a nuestros amigos de Con la miel en los labios para saber cuál era el material más adecuado.

Nos explicaron que entre las propiedades de la cera está la de ser emoliente, cicatrizante y anti-inflamatoria y que, a grandes rasgos contiene 68 veces más vitaminas que la carne de vacuno.

También nos contaron que para producir un kilo de cera, estas deben consumir entre 7 y 10 kilos de miel.

Ha sido utilizada desde la época romana para la elaboración de velas y, en esa misma época, se utilizaba en forma de planchas para la escritura.

Entre sus propiedades, destaca la impermeabilidad y la impenetrabilidad de los pulimentos de cera, de forma que en la Segunda Guerra Mundial  se utilizó para lustrar aeroplanos de metal, aparatos a prueba de agua, para proteger lonas, tiendas de campaña, etc.

También se utiliza en cosmética, en la industria dental y, por supuesto, en el tratamiento de la madera.

La cera debe pasar por un proceso de filtrado y limpieza para poder ser utilizada. Y nos ofrecieron la suya para probar.

¡Ya teníamos la cera!, pero necesitábamos buscar un producto no tóxico que la convirtiese en maleable. Leímos y leímos y la mayoría de las ceras comerciales se mezclaban con trementina… No era lo que estábamos buscando.

Hicimos millones de pruebas y al final nos hemos decidido por una mezcla de cera y aceite de almendra, que deja un acabado genial y huele de maravilla. Además, está absolutamente libre de elementos tóxicos.

Es aconsejable volver a encerar cada cierto tiempo los productos para que mantengan el brillo y el tacto del primer día, pero ¿no creéis que merece la pena?

Share:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *